¿Qué es la medicina sexual?

La medicina sexual o sexología clínica es la disciplina que se dedica al estudio y tratamiento de todo aquello que tenga que ver con la esfera sexual humana y su funcionalidad; la medicina sexual profundiza en la en la función erótica y placentera de los seres humanos, ya que como ninguna otra área de la medicina se hace consiente de estos aspectos y los integra a la ciencia médica. La medicina sexual surge de la demanda que el paciente hace desde diferentes especialidades como la urología, la ginecología y la endocrinología entre otras y se podría decir que es multidisciplinaria; tiene bases en la sexología que es el estudio sistemático de la sexualidad humana y de las cuestiones que se relacionen con ella desde el punto de vista genital, fisiológico, social y psicológico en el cual participan un gran número de especialidades médicas y humanísticas abarcando así todos los aspectos de la sexualidad; se nutre de la medicina general, la sexología, la endocrinología, la urología, la ginecología, la psiquiatría, la antropología y la psicología entre otras y con este enfoque y orientación integral analiza y estudia la función sexual erótica del ser humano con los elementos propios de la sexología clínica teniendo como objetivo abordar todos los problemas sexuales para mejorar la calidad de vida de los individuos. La medicina sexual o sexología clínica apunta a ofrecer el tratamiento para mejorar y restablecer la salud sexual y las condiciones reproductivas, sin importar si estas condiciones tienen causas físicas o psicológicas

La medicina sexual pretende integrar los elementos de la función sexual normal y de la reproducción en un contexto que considere la influencia social y barreras psicológicas en la función sexual normal y en general cuenta con cuatro dimensiones principales:

La dimensión de la promoción de la salud sexual y reproductiva que incentiva a los individuos y el colectivo a llevar estilos de vida saludables que permitan el disfrute pleno de la sexualidad con los menores riesgos posibles; la dimensión de la prevención que se da en gran parte con las actividades de consejería; la dimensión curativa que se encarga del tratamiento clínico de las disfunciones o desordenes sexuales específicos y la dimensión de la rehabilitación que ayuda a los individuos a restablecer su vida sexual.

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